{"id":375,"date":"2022-04-28T17:36:11","date_gmt":"2022-04-28T23:36:11","guid":{"rendered":"http:\/\/delpueblo40.com\/?p=375"},"modified":"2022-07-24T09:06:01","modified_gmt":"2022-07-24T15:06:01","slug":"la-carpinteria-del-pueblo-en-los-90-de-azahares-y-milagros-parte-tres","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/delpueblo40.com\/?p=375","title":{"rendered":"La Carpinter\u00eda del pueblo en los 90: De azahares y milagros (parte tres)"},"content":{"rendered":"\n<p>Por J. Reydecel Calder\u00f3n O.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Trabajaba ese d\u00eda soleado en el banco de madera que est\u00e1 al fondo del taller, ensimismado apenas alcanc\u00e9 a ver que alguien entraba por la puerta grande del taller abierta de par en par; con paso firme y marcado avanz\u00f3 hacia m\u00ed:<\/p>\n\n\n\n<p>&#8212;\u00bfQu\u00e9 haces?<\/p>\n\n\n\n<p>&#8212;Solo termino este bur\u00f3<\/p>\n\n\n\n<p>&#8212;Y, despu\u00e9s?<\/p>\n\n\n\n<p>&#8212;No s\u00e9\u2026pienso que quiz\u00e1 me deba de ir ya de este lugar\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>&#8212;No\u2026tus amigos nos hemos ido; pero confiamos en ti\u2026 \u00a1sigue adelante..!<\/p>\n\n\n\n<p>Dio media vuelta y se fue, sin saludar y sin decir adi\u00f3s, era&nbsp;<em>Kuata<\/em>, nuestra<\/p>\n\n\n\n<p>Kuata P\u00e9rez\u2026<\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p>Tiempos dif\u00edciles aquellos, apenas unos d\u00edas antes, Jacqueline Dur\u00e1n, <em>Jaque<\/em>, que atend\u00eda nuestra oficina se hab\u00eda tenido que retirar ante la marea subida de proveedores tesoneros que nos hac\u00edan guardia el d\u00eda entero, los d\u00edas enteros&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>Un d\u00eda de ese entonces casi junto conmigo lleg\u00f3 al taller con su r\u00edtmico balanceo Andr\u00e9s Rivas, de sonrisa amplia y amable: \u00bfvamos a ver qu\u00e9 hacemos?, me dijo\u2026 Y como viera que nada hab\u00eda qu\u00e9 hacer, ni con qu\u00e9, concluy\u00f3: bueno, hagamos publicidad, vamos casa por casa, con nuestros cat\u00e1logos viejitos, pero vayamos a otros lugares nuevos, y decidimos ir a la colonia llamada \u201cLas Quintas Carolina\u201d. Y as\u00ed, comenzamos una nueva era. Largo el trayecto, hab\u00eda que tomar dos camiones urbanos, y al llegar, repartirnos las calles y quedar de vernos en una tiendita de abarrotes. Hac\u00eda calor, calor febril y ten\u00edamos que dejar la publicidad rondando las 2 pm. Volver al taller y si acaso un rato de descanso, porque era ya muy tarde. Era de sorprender que todos los d\u00edas hubiera&nbsp; algo nuevo qu\u00e9 vender, a veces&nbsp; dos o tres muebles, a veces rec\u00e1maras enteras, a veces, cocinetas o closets sobre medida para instalar.<\/p>\n\n\n\n<p>Pronto la carga de trabajo nos rebas\u00f3 y tuvimos que hacer llamados urgentes: Mario Decanini era nuestro amigo de los s\u00e1bados, buen carpintero, fue nuestro invitado. Mario invit\u00f3 a Manuel Ibarra Taviz\u00f3n para que se encargara de la pintura de los muebles. Este fue pues el primer grupo de trabajo que retom\u00f3 las labores de la muebler\u00eda del pueblo.<\/p>\n\n\n\n<p>Incierta la ruta de la di\u00e1spora del desierto hubo que esperar noches claras de cielos estrellados para descubrir el norte: La oficina con sus quehaceres se volvi\u00f3 a abrir, Julia Miranda volvi\u00f3 para hacerse cargo. Y ella mismo consigui\u00f3 personas para las cuestiones fiscales: Luly Miranda y Blanca de Alba Rojo. Los proveedores sab\u00edan a d\u00f3nde dirigirse y exigir sus pagos y facturas. Los clientes siguieron con la seguridad de la entrega del apartado de muebles. Los obreros continuamos cobrando nuestro salario, quiz\u00e1 precario y salteado. Poco a poco empezamos a resolver los asuntos pendientes, as\u00ed como las deudas, grandes y peque\u00f1as.<\/p>\n\n\n\n<p>La organizaci\u00f3n temporal para la producci\u00f3n se resolvi\u00f3 con la creaci\u00f3n de duplas, tercias y tetraernas de producci\u00f3n , como cuadrillas independientes trabajando las instalaciones, la maquinaria, la oficina, el patio, de manera com\u00fan. Fue un tiempo muy activo donde nuevos integrantes se allegaron al taller, las tercias se hac\u00edan cargo de sus clientes y de sus compras, del manejo de sus ingresos y egresos, y de contratar nuevos ayudantes. Una \u00e9poca nueva comenzaba donde ser\u00edamos empresarios m\u00ednimos. No ten\u00edamos experiencia en el trabajo sobre dise\u00f1o y medidas espec\u00edficas, ergon\u00f3micas y espaciales. Pero los nuevos tiempos lo exigieron y hubimos de aprender a realizarlo sobre la marcha. La serie, igual y determinada, se hab\u00eda acabado; ahora hab\u00eda que dialogar con la persona f\u00edsica&nbsp; frente a frente, entenderle y corresponderle.<\/p>\n\n\n\n<p>Algunas cuadrillas se desgajaban y brotaban otras, acordes al trabajo. Al principio, Leonel, Pancho y Hori hac\u00edan equipo ; Luego Pancho comenz\u00f3 de manera individual y se alleg\u00f3 a dos nuevos integrantes, Florencio Ram\u00edrez e Isa\u00edas (\u00bf) La dupla inicial que formamos Andr\u00e9s y Reydecel, creci\u00f3 luego con la participaci\u00f3n de Mario, Sabino, Manuel, Jaime, Lencho, Adri\u00e1n, Manuel Padilla, y el Flaco, que al principio hab\u00eda quedado como compa\u00f1ero de Manuel y Sara en las ventas de la mueble, para poder afrontar un nuevo compromiso con la remodelaci\u00f3n de una instituci\u00f3n federal de la localidad: Sedesol, en avenida Ocampo y Primero de Mayo de esta ciudad: dirigida entonces por el Lic. Athi\u00e9 y por la Lic. Laura Sotelo. La hora de entrada a esa instituci\u00f3n que laboraba de manera continua y completa era a las 3 pm. y nuestra hora de salida a las 11.30 pm. Hab\u00eda que reparar los pisos de madera de encino en planta baja y alta, as\u00ed como escaleras, pasamanos, huellas y peraltes. Rehacer y repintar ventanas y puertas de madera. Y conforme avanz\u00e1bamos pintar muros y techos con pinturas vin\u00edlicas, en exteriores y en interiores. Cada noche hab\u00eda que dejar impecable y ordenado el lugar porque al d\u00eda siguiente el aparato burocr\u00e1tico deb\u00eda de trabajar como si nada se hiciera, en su horario de 8 am a 3 pm. En la nueva \u00e9poca y forma de trabajo fue esta oportunidad la primera de gran desaf\u00edo. La cuadrilla en la pr\u00e1ctica terminaba a media noche de trabajar a diario, incluidos los s\u00e1bados, con el fin de terminar a tiempo. A la salida, los que viv\u00edamos al noroeste de la ciudad nos raite\u00e1bamos en la troca com\u00fan; los del norte, viajaban en taxi. En unas horas m\u00e1s la troca deb\u00eda de estar en el taller para que otras cuadrillas la usaran, no hab\u00eda m\u00e1s. Intenso el trabajo, el equipo se mostr\u00f3 eficiente y constante y en palabras de los dirigentes de Sedesol, descubri\u00f3 nuevas \u00e1reas y formas en el edificio.<\/p>\n\n\n\n<p>El d\u00eda doce de diciembre a la hora del lonche recibimos una buena noticia: acababa de nacer el primer nieto de Mateo. Y nuestro primer trabajo fuera de la mueble, tambi\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p>Con esta experiencia y otras de buen calado de otras cuadrillas nos aventuramos a negociar nuestras grandes deudas. Con la instituci\u00f3n Canafo la primera. Cont\u00e1bamos con Humberto (<em>El Flaco<\/em>) a\u00fan, a nombre de quien estaban los compromisos. El <em>Flaco<\/em> deb\u00eda de partir para atender un compromiso familiar, pero antes le dedic\u00f3 una tarde a dialogar con los ejecutivos de Canafo, volvi\u00f3 tranquilo, con una sonrisa esperanzadora, lo recibir\u00edan de nuevo en una semana: El d\u00eda de la cita me pidi\u00f3 que lo acompa\u00f1ara, \u00bfc\u00f3mo no&nbsp;hacerlo? Tomamos el&nbsp;cami\u00f3n&nbsp;urbano enfrente de <em>la mueble<\/em> y un tanto serios nos acompa\u00f1amos en el primer asiento libre, serios pero no perdidos. En el centro de la ciudad unas cuantas cuadras caminamos para llegar a las oficinas, no de Canafo, sino del abogado encargado de los embargos. Era la hora de la cita, el <em>Flaco<\/em> se sent\u00f3 frente a una mesa redonda y yo procur\u00e9 alejarme y me arrellan\u00e9 en una banquita de madera como si nada quisiera escuchar. Tras unos tensos minutos apareci\u00f3 el abogado, la cara desencajada y sus manos nerviosas, aventaron, no colocaron, un legajo de planos y papeles sobre aquella mesa. El abogado con voz descompuesta le explicaba a Humberto c\u00f3mo ni con todas las propiedades podr\u00edamos pagar el adeudo. Humberto lo escuchaba y con aplomo le revir\u00f3: solo te pido que nos dejes un \u00e1rea para trabajar, \u00a1solo eso! Cuando escuch\u00e9 la propuesta de Humberto levant\u00e9 la cabeza y me sent\u00e9 correcto\u2026 El licenciado volte\u00f3 hacia m\u00ed y por primera vez me vio, con ojos fulminantes\u2026 Toma, me dijo ( me dio un l\u00e1piz), marca en el plano qu\u00e9 \u00e1rea necesitan para trabajar\u2026 y, yo, con pulso firme y sin decir una palabra, extend\u00ed el plano y corr\u00ed una l\u00ednea de l\u00e1piz bien marcada, al imaginario centro \u2026No se escuch\u00f3 una sola palabra m\u00e1s: \u00a1V\u00e1yanse ya..! Nos salimos y en la banqueta nos volteamos a ver el Flaco y yo, \u00bfqu\u00e9 pas\u00f3? Nos preguntamos. \u00bfQu\u00e9 pas\u00f3 Flaco? Es cierto lo que acaba de suceder? No lo s\u00e9..!<\/p>\n\n\n\n<p>Mas la confianza y los sue\u00f1os hab\u00edan regresado, trabaj\u00e1bamos con alegr\u00eda y hab\u00eda m\u00fasica, cantos y juego.<\/p>\n\n\n\n<p>Los j\u00f3venes del taller estaban aprendiendo a trabajar a marchas forzadas de modo excelente: Hori y Neri. Y los antiguos enfrentaban retos con nuevas t\u00e9cnicas&nbsp; como si siempre lo hubieran hecho.<\/p>\n\n\n\n<p>El grupo nuestro, o la cuadrilla nuestra, estaba consiguiendo mucho trabajo y a\u00fan resolviendo la estabilidad econ\u00f3mica, y decidimos implementar el sistema de trabajo contado, es decir, tanto hacemos tanto pagamos, y as\u00ed compartimos con otras tercias y al interior; duro sistema\u2026agresivo a veces\u2026se requer\u00eda para salir del atolladero a pesar de las caras duras y los malos entendidos y pronto hubimos&nbsp; de&nbsp; lograr un ahorro peque\u00f1o&nbsp;y de&nbsp;pagar deudas en&nbsp;trueque por trabajo, con CFE, con JMAS, con predial, con proveedores de madera, con&nbsp;el Sr. Reza, con clientes a quienes a\u00fan se deb\u00eda su mueble\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>El tiempo hab\u00eda hecho su agosto en el edificio de adobe que compart\u00edamos y estaba lleno de enjarres ca\u00eddos, de muros ladeados, de pisos de hoyos, de puertas ca\u00eddas, de instalaci\u00f3n el\u00e9ctrica a punto de colapsar, de redes de agua potable y drenaje rotas, y de espacios mal divididos. El equipo de pintura usaba el patio central como taller y en vez de ser un pulm\u00f3n de aire puro se volvi\u00f3 de aire contaminado con solventes y plomos. Era imposible estar y respirar sin marearse en el cuarto que us\u00e1bamos de oficina de Julia\u2026 un d\u00eda, <em>July<\/em>, mareada a m\u00e1s no poder, renunci\u00f3 porque no soportaba\u2026 todos lo entendimos, pero no pod\u00edamos hacer nada. El antiguo espacio de pintura estaba ocupado por los Se\u00f1ores \u00c1lvarez que nos lo hab\u00edan comprado en abonos para solventar una deuda. La otra parte se ocupaba de tienda y estaba embargada. Nuestro \u00e1rbol naranjo no dio azahares ni naranjas y a punto estuvo de ser derribado para lograr unos metros m\u00e1s de \u00e1rea trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p>Las contadoras encontraban muy dif\u00edcil dilucidar las cuentas y responder ante el SAT, el IMSS y el INFONAVIT. Hab\u00eda prospectos de trabajo con amplias posibilidades econ\u00f3micas, siempre y cuando estuviera clara y saldada nuestra obligaci\u00f3n con las instituciones. Las m\u00e1quinas, buenas y de patente, no daban abasto y hab\u00eda que armonizarnos con los nuevos horizontes y materiales.<\/p>\n\n\n\n<p>De acuerdo com\u00fan acudimos un d\u00eda a las oficinas de Canafo para pedir ser nosotros los primeros ponentes a la hora de hacer efectivo el embargo del terreno de la mueble y el taller. Nos escucharon y nos dieron fecha de una nueva entrevista. Fueron muchas. Nos dieron la oportunidad de comprar todo el terreno antes de salir a embargo. Nos ofrecieron plazos y cantidades. Y en el intermedio hab\u00edamos de crear una organizaci\u00f3n f\u00edsica o moral que nos agrupara y fuera la compradora. Un d\u00eda de noviembre de 1997 nos decidimos a hacerla. Ser\u00eda en adelante una sociedad moral bajo el formato de Sociedad de Responsabilidad Limitada Micro Industrial: Taller de Carpinter\u00eda del Pueblo, S. de R.L.M.I. Fuimos sus integrantes: Andr\u00e9s Rivas, Mario Decanini, Francisco Romero, Reynaldo Padilla, Jaime V\u00e1zquez, Leonel Carrillo, Reydecel Calder\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>De azahares y milagros\u2026muchas gracias..!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por J. Reydecel Calder\u00f3n O. Trabajaba ese d\u00eda soleado en el banco de madera que est\u00e1 al fondo del taller, ensimismado apenas alcanc\u00e9 a ver que alguien entraba por la puerta grande del taller abierta de par en par; con paso firme y marcado avanz\u00f3 hacia m\u00ed: &#8212;\u00bfQu\u00e9 haces? &#8212;Solo termino este bur\u00f3 &#8212;Y, despu\u00e9s? 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