{"id":367,"date":"2022-04-18T19:30:53","date_gmt":"2022-04-19T01:30:53","guid":{"rendered":"http:\/\/delpueblo40.com\/?p=367"},"modified":"2022-04-18T19:42:30","modified_gmt":"2022-04-19T01:42:30","slug":"la-carptinteria-de-los-anos-80-su-abce-y-adn-parte-2","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/delpueblo40.com\/?p=367","title":{"rendered":"La carpinter\u00eda de los a\u00f1os 80: su abc y adn (parte 2)"},"content":{"rendered":"\n<p>Por Jos\u00e9 Reydecel Calder\u00f3n O.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">A medio d\u00eda se cerraba el port\u00f3n de madera del taller porque durante una hora&nbsp; ser\u00eda la red de la porter\u00eda de futbol mientras jug\u00e1bamos tercias a lo largo y ancho de la calle 42 y acueducto; deteniendo un poco el bal\u00f3n para que pasara un carro, o para que pasara una se\u00f1ora cargando su ni\u00f1o o llevando las tortillas de ma\u00edz de la tortiller\u00eda contigua. Un bal\u00f3n largo de casi 20 metros de distancia rebotaba sobre el port\u00f3n y a veces ca\u00eda en el jard\u00edn de rosas y violetas de nuestra vecina viejita de enfrente; uno de nosotros deb\u00eda de atreverse a pedirle que nos lo devolviera de buena manera, tardaba un poco, pero al fin nuestra&nbsp; vecina&nbsp; aparec\u00eda con una cara de&nbsp; impaciencia&nbsp; y de ya basta, y lo regresaba hacia el lado distinto del que lo ped\u00eda; injusto el momento, pero se repet\u00eda d\u00eda tras d\u00eda. Amigos de nosotros acud\u00edan con regularidad a la hora de jugar la cascarita. Sobre el pavimento de la calle, en el cord\u00f3n de concreto o en los camiones estacionados se estrellaban los huesos de nosotros y los balones: m\u00e1s de una vez y m\u00e1s de unos de nosotros se fractur\u00f3 un pie, una pierna, o se abri\u00f3 la cabeza. Sudorosos, jadeantes, colorados, o p\u00e1lidos, con camiseta o con el torso desnudo, volv\u00edamos a las labores del taller, hac\u00edamos fila para ir a tomar agua, nos sec\u00e1bamos el sudor y de nuevo abr\u00edamos de par en par el port\u00f3n; el port\u00f3n verde que ahora ten\u00eda una franja transversal blanca para marcar la altura reglamentaria de una porter\u00eda de futbol.&nbsp; La edad media de los integrantes del taller rondar\u00eda entonces en los 22 a\u00f1os de edad. Los <em>m\u00e1istros<\/em> maestros mayores jugaban con \u00e1nimo. Las j\u00f3venes de ventas y de la oficina, las bellas j\u00f3venes, nos echaban porras desde la banqueta.<\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p>El trabajo era en serie y muy uniforme en un espacio no muy grande y permit\u00eda que pronto estuvi\u00e9ramos&nbsp; todos en nuestro lugar de trabajo, aunque la media hora de receso despu\u00e9s de comer se alargaba hasta casi una hora.<\/p>\n\n\n\n<p>Leonel de carpinter\u00eda y Manuel de pintura, con la ayuda de Pancho, se daban tiempo para organizar una nueva liga de futbol: la <em>Noroeste<\/em>, que jugaba en los campos de f\u00fatbol que nos prestaban los Hermanos Lasallistas. No menos de 10 equipos la compon\u00edan, y sus capitanes se reun\u00edan los jueves por la noche en el lugar del taller de pintura que daba a la calle Zarco. La mueble participaba con su propio equipo, eran sus capitanes, Juan y Leonel, y era desde luego el equipo a vencer, aunque rara vez campeones. Un amigo nuestro que jugaba con nosotros se quejaba: es que ustedes juegan por jugar, no juegan para ganar\u2026el equipo contaba con jugadores de mucha calidad, Sabino, Pancho, Juan, Liebre, Chip, Chacho, Ismael, Priscy, Lencho, Chip, Pere, Arturo&#8230;y completaba su plantilla con amigos externos de buena t\u00e9cnica.<\/p>\n\n\n\n<p>La carpinter\u00eda, como la mueble, era un conjunto formado de subconjuntos: integrar sus relaciones y aspiraciones, sus motivaciones, no era muy sencillo. Algunos de nosotros ten\u00edan a\u00f1os ya trabajando en un oficio. Al menos la mitad eran casados y ten\u00edan familia. Unos ven\u00edamos de la obra, de la construcci\u00f3n, yeseros, carpinteros, alba\u00f1iles, electricistas; otros iniciaban apenas su vida laboral. Otros ten\u00edan la experiencia de un trabajo y de una vida comunitaria, otros tan solo de una vida familiar. Distintas las edades como las experiencias y las escolaridades, hab\u00eda quienes ven\u00edan de un seminario cat\u00f3lico con estudios de teolog\u00eda terminados o por terminar, quienes ten\u00edan una carrera&nbsp; universitaria&nbsp; terminada, as\u00ed como quienes no hab\u00edan asistido a ning\u00fan grado escolar.&nbsp;Pero el conjunto, el gran conjunto, se sent\u00eda vigoroso, cuestionante y cuestionador.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin haber razones ideol\u00f3gicas aparentes m\u00e1s all\u00e1 de que el trabajo del pueblo fuera para el pueblo, los salarios eran iguales y&nbsp;hab\u00eda que trabajar mucho entre todos para lograr los chivos semanales. Las decisiones&nbsp; se discut\u00edan en reuniones mensuales o en extraordinarias y cuando eran complejas se dejaban a consideraci\u00f3n de la junta de gobierno: Humberto, Mart\u00edn, Kuata, Lety\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>El trabajo, los salarios, las juntas, el juego, eran sin duda momentos de uni\u00f3n y de reuni\u00f3n. La partida al infinito de Lorenzo Armenta Ceniceros, <em>Lencho<\/em>, fue un golpe duro para todos, para su familia en particular: Soco, su esposa; Hori, su hijo peque\u00f1o; Abi, su ni\u00f1a. Nuestros corazones se crecieron y nuestras diferencias encontraron un cauce m\u00e1s humano y llevadero.<\/p>\n\n\n\n<p>La carpinter\u00eda y la <em>mueble<\/em> eran simbi\u00f3ticas. Los asuntos de uno eran los asuntos del otro. La econom\u00eda igual. Esta uni\u00f3n le daba una dimensi\u00f3n muy profunda y particular, casi familiar.<\/p>\n\n\n\n<p>La carpinter\u00eda abri\u00f3 sus puertas a otros grupos; a uno proveniente del poblado de San Juanito, Chih. en particular, que deseaba formar una cooperativa de producci\u00f3n de muebles y otros servicios. Por unos meses convivimos y trabajamos juntos.&nbsp; Desde sus comienzos la carpinter\u00eda se hab\u00eda apoyado para pintar sus muebles en un grupo de trabajo externo complementario al nuestro, ubicado a escasos 300 metros: Fernando, Rogelio, Manuel\u2026 y tambi\u00e9n en otro u otros talleres para la producci\u00f3n de muebles en espec\u00edfico, cierto tipo de rec\u00e1mara, de comedor, o de piezas sueltas. Y se herman\u00f3, desde un principio con el taller de soldadura y herrer\u00eda de la Col. Lealtad, donde participaban To\u00f1o Dom\u00ednguez, Marco Mej\u00eda, Mart\u00edn Anaya, Carlos Gonz\u00e1lez, Alfredo Valenzuela, Rafael Gastelum, Andr\u00e9s Rivas\u2026 ellos nos compart\u00edan su producci\u00f3n en metal de antecomedores, sillas y estructuras para mesa.<\/p>\n\n\n\n<p>La carpinter\u00eda se vio exigida de pronto por el mercado, que pese a sequ\u00edas, pasaba por un momento de mucho circulante efectivo. La tienda de la mueble hab\u00eda hecho muchos compromisos&nbsp; en apartados para hacerse de ingresos, abonar a deudas &nbsp;y cubrir salarios;&nbsp;los clientes ped\u00edan ser correspondidos. En un primer momento propusimos que el grupo creciera en integrantes y herramientas,&nbsp; en una reuni\u00f3n general se propuso el ingreso de Mario Decanini, conocido y amigo de nosotros, hermano, el grupo no se sent\u00eda capaz de otorgar un nuevo salario y&nbsp;lo ve\u00eda con cierto recelo dada su edad y curriculum en un sindicato minero, aunque la discusi\u00f3n se trab\u00f3 un poco, gracias a la intervenci\u00f3n muy enf\u00e1tica&nbsp;de Jaime V\u00e1zquez, decidimos invitarlo a formar parte de nosotros. Un poco m\u00e1s adelante invitamos a otro amigo a formar parte del equipo, Miguel M\u00e1rquez, el <em>Borre<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>La&nbsp; carpinter\u00eda cay\u00f3 en un c\u00edrculo vicioso, de pronto hab\u00eda mucho mercado, luego no tanto, por eso decidi\u00f3 en un segundo momento aceptar la propuesta de que equipos de 2 o 3 miembros &nbsp;se quedaran a trabajar tiempo extra en el taller, ellos hac\u00eda peque\u00f1as producciones y lograban mejorar su ingreso particular. La propuesta trajo consigo un poco de desorden y una ca\u00edda en la producci\u00f3n general, dado que el control&nbsp; de los materiales se tornaba muy dif\u00edcil , la comunicaci\u00f3n se empantanaba y los muchachos del equipo se ve\u00edan cansados. Una tercer propuesta parec\u00eda ser la adecuada: crear dos turnos de trabajo. De ese modo las m\u00e1quinas trabajar\u00edan 16 horas seguidas y la producci\u00f3n podr\u00eda duplicarse. El intento se hizo y se llev\u00f3 a cabo por cerca de un a\u00f1o, pero de nuevo, o no hab\u00eda producci\u00f3n o faltaba, y los compromisos de la mueble crec\u00edan, mientras los salarios segu\u00edan estancados.<\/p>\n\n\n\n<p>La mueble y su equipo de vendedores, junto con nosotros carpinteros, vimos la necesidad de un nuevo frente de ventas y se encontr\u00f3 en la calle Libertad y 19 de esta ciudad, en un local muy amplio, propiedad del se\u00f1or Oscar Reza. Pareci\u00f3 aliviar de pronto la econom\u00eda, pero no lo logr\u00f3. Entonces el equipo creativo en un af\u00e1n de encontrar clientes sali\u00f3 a buscarlos al&nbsp;pueblo industrial y agr\u00edcola&nbsp;de Col An\u00e1huac, Chih. Y encontr\u00f3 m\u00e1s de lo que buscaba: ventas directas a los empleados de la f\u00e1brica de papel que se cobraban de contado a trav\u00e9s de su sindicato. El taller respondi\u00f3 a la nueva exigencia y propuso para elevar su producci\u00f3n trabajar tambi\u00e9n en el local de herrer\u00eda y soldadura de los hermanos de La Lealtad. Se llev\u00f3 a cabo y hubo mucha respuesta y un tiempo muy prometedor de intercambios y de nuevos oficios, como la tapicer\u00eda y la costura. Sin explicaciones aparentes, m\u00e1s all\u00e1 de lo que ve\u00edamos, la sima econ\u00f3mica se hac\u00eda m\u00e1s honda.<\/p>\n\n\n\n<p>La voluntad, la buena voluntad no se daba por vencida. El transporte particular era el cami\u00f3n urbano y la bicicleta. Pero la bicicleta bonita de colores y llanta delgada, la benotto. En los d\u00edas de campo anuales por primavera o por verano, serpenteaban de colores por las carreteras cercanas; a Julimes, la mayor\u00eda de las veces, a Rosales, a Santa Isabel\u2026una o dos veces a Rekowata, en la sierra tarahumara. Iban con nosotros nuestras familias y muchos invitados amigos.<\/p>\n\n\n\n<p>La creatividad y la voluntad de quienes dirig\u00edan la econom\u00eda de nosotros entonces parec\u00eda crecerse. Hab\u00edamos ya sorteado un encuentro injusto con la hacienda p\u00fablica que nos cost\u00f3 tiempo, trabajo y dinero. Hab\u00edamos conseguido ya para este momento un pr\u00e9stamo directo al banco, que se nos otorg\u00f3 sin muchas dificultades. Ahora, viv\u00edamos una nueva oportunidad de cr\u00e9dito a trav\u00e9s del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que pretend\u00eda la creaci\u00f3n de grupos de producci\u00f3n cooperativa de nivel bajo. La <em>mueble<\/em> se apoyaba para su producci\u00f3n en varios talleres y decidi\u00f3 aceptar el cr\u00e9dito sirviendo de aval para financiar su crecimiento f\u00edsico y operacional. Nosotros, como <em>mueble<\/em>, recibimos tambi\u00e9n ese cr\u00e9dito. Los peque\u00f1os grupos pudieron pagar a su debido tiempo, algunos con cierta dificultad; pero nosotros, la mueble, no pudimos pagar, y los intereses se aumentaban. Gran esfuerzo hac\u00edamos cuando lleg\u00f3 una nueva oportunidad de financiamiento a trav\u00e9s de una instituci\u00f3n mexicana del gobierno dedicada a promover la creaci\u00f3n y la producci\u00f3n de peque\u00f1os grupos: Canafo. Los ejecutivos de la instituci\u00f3n nos visitaron y comenzamos la negociaci\u00f3n. Cierto que no pasamos ning\u00fan an\u00e1lisis de viabilidad sino solo el empe\u00f1o de trabajo y el deseo de salir adelante. Los ejecutivos tomaron como aval y fianza nuestras propiedades. Una parte, porque otra era ya la fianza del compromiso anterior. Trabajamos con ah\u00ednco . El tiempo, el esfuerzo, el conocernos, hab\u00eda fraguado en nosotros grandes amistades y cari\u00f1os. Las reuniones mensuales daban cuenta de ello y de la inevitable e inexplicable situaci\u00f3n financiera.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalizaban los a\u00f1os ochenta, entr\u00e1bamos en depresi\u00f3n en los a\u00f1os noventas.<\/p>\n\n\n\n<p>En los escritorios de nuestros financieros estaban ya hechos los proyectos de embargo, irremisibles e inconcebibles. Las reuniones se alargaron, los d\u00edas de campo se terminaron, las trocas ya no se rotaron los fines de semana para usarse en beneficio de nuestras familias y muchos compa\u00f1eros tuvieron que buscar un nuevo lugar de trabajo para subsistir. Lastimosa y desierta di\u00e1spora.<\/p>\n\n\n\n<p>El port\u00f3n de la carpinter\u00eda cu\u00e1n grande sigui\u00f3 abierto de par en par. El cielo azul entraba por su espacio a casa.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cSe\u00f1ora vecina&nbsp; de enfrente: gracias por devolvernos el bal\u00f3n. Perd\u00f3nenos&nbsp; por haberle maltratado su hermoso jard\u00edn de rosas y violetas\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Jos\u00e9 Reydecel Calder\u00f3n O.&nbsp; A medio d\u00eda se cerraba el port\u00f3n de madera del taller porque durante una hora&nbsp; ser\u00eda la red de la porter\u00eda de futbol mientras jug\u00e1bamos tercias a lo largo y ancho de la calle 42 y acueducto; deteniendo un poco el bal\u00f3n para que pasara un carro, o para que [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":370,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":["post-367","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-testimonios"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/delpueblo40.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/367","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/delpueblo40.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/delpueblo40.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/delpueblo40.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/delpueblo40.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=367"}],"version-history":[{"count":3,"href":"http:\/\/delpueblo40.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/367\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":372,"href":"http:\/\/delpueblo40.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/367\/revisions\/372"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/delpueblo40.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/370"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/delpueblo40.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=367"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/delpueblo40.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=367"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/delpueblo40.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=367"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}